mayo 13, 2022

Reflexiones sobre Rusia, Ucrania y Occidente

¿La invasión de Putin cambia el mundo tal y como lo conocemos?

El mundo como lo conocemos tiene al menos dos dimensiones que importan para darnos un lugar medianamente firme bajo nuestros pies. Estos son: el espacio (lugar donde naces, vives y te mueves) y el tiempo (percepción de edad propia y de planes a desarrollar en un horizonte de años o meses). El primero te dice “aquí estoy”…”voy para allá” y “vengo de más allá” y el segundo, te permite hacer planes en distintos plazos. Para quienes viven con la idea de que el dinero, el ahorro, las posesiones nos permiten transformar nuestra vida (y nos dan chance de soñar con algun tipo de futuro) toda guerra declarada es un punto y aparte a la existencia y a los planes. Separan al sueño posible de la pesadilla real. Tu vida ya no es tuya, sino que es parte de unas circunstancias aún más graves que el desempleo… o incluso una enfermedad terminal.

Éste ataque a Ucrania solo le dice en voz alta a los europeos que la fuerza es una razón fáctica, que se impone y luego se racionaliza. Y hace entender una vez más que la guerra es un negocio que mueve economías, tapa escándalos y refuerza liderazgos de cualquier estilo político y de cualquier latitud geográfica.

¿Es Ucrania un experimento?

Ucrania es un acto de guerra genuinamente geopolítico expansivo y de tendencia estacional. Es decir, el acto de guerra nos da información relevante de lo que los aliados de Rusia pudieran evaluar en sus propias zonas de influencia, para luego aplicar movimientos similares.

Pero, veamos esto desde la lógica de las guerras de última generación: el principal campo de batalla es la mente y el bolsillo del enemigo. Todo comienza y termina en ésta fase… en el corazón de la opinión pública… de quienes apoyen la división del mundo entre autoritarismos personalizados y autoritarismos de responsabildad diluida. Si veo un rostro digo: ese es el malo de la película; si por el contrario digo: “ese es el mecanismo” es más dificil de probar o al menos argumentar. Nunca olvidemos que detrás de cada máquina hay un programa y cada programa tiene un programador.

La inteligencia artificial (hasta que no de totales muestras de autoconsciencia y perspectiva existencial) no es la responsable de los efectos de los comandos humanos. ¿Estamos entrando a un modelo de invasiones en serie? Posiblemente, pero no solo los cañones y las bombas derrotan países. Comercio y escasez, enfermedad y caos político e higiénico se usan con éxito una y otra vez, en especial en éste siglo XXI…para poner de rodillas a sociedades enteras.

Putin, ¿el gran estadista de nuestros tiempos?

Ha jugado muy bien sus cartas en tiempos donde la extensión de los límites de la OTAN ha ido moviendo posiciones en Europa del Este. Entendió que con las palabras no iba a ser respetado en sus fronteras inmediatas. No es lo mismo tener una amenaza de misiles a 30 minutos de contacto, que tenerlos a 5 minutos. Y eso es lo que significa una Ucrania a la distancia de Cuba de EUA. La cohetería moderna, los drones y la aviación pueden hacer el trabajo de un ejército entero en tiempo cercano al real.

En términos estratégicos y tácticos percibo éste primer movimiento de Putin en modo samurai: movió la hierba para que saliera la serpiente…y de manera sincrónica pudiera evaluar arrojar su espada al suelo, para luego recogerla del piso y blandirla contra sus oponentes. Hasta ahora, si queda solo y sin aliados también es ganancia para los modos paradiplomáticos que él tambien controla o puede manejar muy bien: crimen organizado, ejércitos de liberación nacional, ecosistema cripto, élites económicas cooptadas o formadas por él mismo y material confidencial sensible a liderazgos democráticos. Si por el contrario, le tendieron una trampa (desde el globalismo y China) o tiene a un Talleyrand endógeno serruchándole el piso, pronto lo sabremos.

¿Una derrota para Occidente?

La percibo más como un recordatorio de que las guerras Proxy se pueden dar en todos lados y bajo las narices de potencias guerreristas o no. Occidente sufre más con la indefesión productiva y el consumo ideologizante que con una guerra, que el corto plazo va a darle a países como Italia, Alemania e Inglaterra una fuerza trabajo calificada como la de los ucranianos en el exilio.

¿Quiénes pierden más con esta invasión?

Primero, quienes ponen los muertos. Pero quienes pierden posiblemente más sean las narrativas de una comunidad económica europea unida. Ganan de entrada los vendedores de armas que tienen ahora un nuevo cliente pagado desde esa Unión Europea que prefiera (y me disculpo por la imagen) financiar el veneno para las termitas… sin poner a sus exterminadores en la casa infestada. Otra cosa es que el gas y petróleo ruso se necesita en suelo europeo…y termina siendo algo tan surrealista como que la invasión rusa es financiada por dinero europeo…el dinero que paga ese gas y esa gasolina rusa mueve la guerra de Putin. La guerra encarecerá los combustibles fósiles y servirá de excusa para disparar los costos de los alimentos. Sigo sin entender por qué Zelensky y sus asesores no se valieron de otras estrategias para enfrentar un poder como el ruso, que una vez que ataca no para hasta masticar a todo la pata del animal que ha mordido.

Al final, ¿para qué sirven los organismos internacionales?

Sirven prácticamente para lo de siempre: estas burocracias autorreferentes terminan por darle paso a un organismo con nuevas siglas… que guarde ciertas formas de convivencia internacional, pero que en momentos críticos no cuenta con ningún de coacción o coerción real. Las sanciones contra Rusia, al menos en su primera etapa suenan más a regaño de una maestra sin autoridad que a un organismo que trate de evitar matanzas en sus espacios territoriales. Cuando no hay gato, los ratones hacen fiesta. Sin RoboCop (EUA) en servicio, los criminales de Detroit se hacen de la ciudad. Tal vez ésta sea una progresión desde la liga de naciones, pasando por la ONU… hasta lo que aparecerá en un año o dos: un remozado aparato burocrático con mayor fuerza no para derrocar tiranos, sino para generar ciudadanos más dúctiles a proyectos ajenos sobre su propio cuerpo, bolsillo y vida.

Joaquín Ortega

Joaquín Ortega es politólogo, profesor universitario, escritor, creativo audiovisual y consultor estratégico.

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