mayo 16, 2022

12 Strikes cantados o algunas notas antes de un Pre Post Mortem

La recta final de ésta puesta en escena para los votantes está marcada por las fallas estructurales del sistema electoral venezolano y por el diseño de un marco de participación con poco rango de acción y opciones de autonomía (restringidas éstas, a su vez, por la Biopolítica y la asfixia económica).

Así las cosas, revisamos doce puntos de una campaña, que una vez superada la fecha límite del 21 de noviembre, deberá volver a evaluarse para contabilizar fallas y aciertos.

¿Qué vemos en algunas capas de ésta campaña?

  1. Simplicidad en la evaluación de las audiencias, confusión en la ejecución de los conectores comunicacionales.
  2. Narrativas sin incumbencia con anhelos profundos… más allá de la oferta agua, electricidad y comida. Si hay un algo más no está boceteado. Incluso la mentira debe ser verosímil y ni siquiera se ha construido el “cuento creíble” para cada audiencia.
  3. Expectativas y disyuntivas: una cosa espera el ofertante, otra el cliente. Los escenarios se abren para terceras ofertas con posibilidad de enganche; sí y solo sí se percibiera posibilidad de cambio de vida hacia una existencia más humana.
  4. Confusión de la eficacia política con la eficacia del mensaje. Llegar y ser aplaudido o cortésmente escuchado… no resulta lo mismo que comprar el ticket para el evento.
  5. Al sobresaturar la solución comunicacional (el “Political Beverage) se vuelve difícil de digerir. La marca que condense: “mensaje relevante, grado de civilidad y límites de tolerancia del votante” no aparece en los anaqueles.
  6. Confusión entre la naturaleza de la campaña y la personalidad del candidato. Encontrar la propia melodía con el fondo de una partituras disonante sigue siendo tarea pendiente de los candidatos. Todos parecen repetir la misma cartilla (clientelar, vertical y conformista) no importa la tolda que representen.
  7. Repetición y consistencia solo vale frente a audiencias autónomas. El hambre y las carencias se roban la atención diaria.
  8. Discusión/conversación no es acción. Lo que se hace en redes, allí se queda. Sin movilización humana la política es un juego virtual sin consecuencias en la vida real.
  9. Más respuestas evadidas que razones para proponer. Los militantes e impulsadores de los candidatos, quedan frente al público inquisitivo cortos en argumentación y ánimo para la movilización.
  10. Canales elegidos: el parcelamiento y la fragmentación sin visión de largo plazo deben ponderar plataformas y canales más allá de la coyuntura.
  11. Lo popular no debe entenderse como mal gusto o vulgaridad. La forma daña los valores. Por otro lado, así como en algunos momentos la frase: “influencer mata agencia” funciona; pensar un largo plazo sin objetivos claros y medibles resulta un desgaste y una pérdida de recursos.
  12. Cierre de campaña y día de votación: poner todas las fuerzas en el día de la competencia sin haber entrenado y alimentado correctamente al músculo es un riesgo para la salud de cualquier tejido.

Nota al margen: corren tiempos de copy paste, pero es bueno que la máquina del plagio sepa que todos la estamos viendo.

Joaquín Ortega

Joaquín Ortega es politólogo, profesor universitario, escritor, creativo audiovisual y consultor estratégico.

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