julio 12, 2024

Paranoia y Política (II)

LA TEORÍA DE LAS ÉLITES

Como puede verse, se repite el factor paranoia, el cual tiene que ver con la interpretación de una realidad, a partir de algo que parece descabellado. En términos de racionalidad, por el contrario, podemos valernos de la teoría de las élites – Pareto o Mosca- puesto que una de las lecturas que se hacen acerca del manejo de la realidad, y acerca de la conducción de lo económico y lo político, tiene que ver con formas políticas o figuras de organización para la toma de decisiones, desde centros organizados y coordinados de poder. Entre estas formas existentes, encontramos a la timocracia, en donde lo importante, lo que genera respeto y voz es la renta. Así que, en la medida que tengas una valor económico en tus arcas, podrás ser una persona que decide. El dinero se encuentra a su vez conexo con un elemento que está vigente en la conformación de las políticas -y que para bien o para mal se ha transformado en una variable de continuidad, dentro de la actividad política-: nos referimos a la guerra.

LA POLEMOLOGÍA

Muchos opinan que hasta que no había aparecido el pensamiento y la actividad racionalizada, digamos el discurso de Clausewitz, la política era entendida como un sistema dialógico de posiciones y negociaciones. Cuando Clausewitz homologa la guerra con la política –“la guerra no es más que la política continuada por otros medios”- genera un nuevo estilo para tomar objetivos, en el cual, todo enfrentamiento por el poder necesita de un conflicto agonal, en lugar de uno existencial para su conclusión. Esto es, relaciones suma cero y no suma variable. En este punto, la polemología, el discurso de la guerra, la disputatio en torno al conflicto cobra muchísima vigencia. El estudio de la guerra justa, la polemología -en el sentido de Gastón Bouthul- dio paso a otras visiones de guerra, que están más ligadas a la psicología. Así, podemos hablar de guerra psicológica, de operaciones psicológicas, de lo que se llama Black Propaganda, de lo que hablábamos al principio, esto es, el Cover Up.

Tales elementos estarán presentes en un género de discurso político beligerante, polarizador, dicotómico, construido a base de falsos dilemas -tanto en Europa como en Estados Unidos- Dicho discurso atemoriza, y propone estrategias de contención, de amenaza, de Deterrence. Así – gracias a combinaciones en donde se premia y se amenaza deliberadamente- los movimientos militares, que se sistematizan en el entorno global, pueden ir mostrando los dientes y tomar posiciones, sin ni siquiera disparar una bala.

NUEVOS ACTORES: EL TERRORISMO

A estos elementos se le agregan nuevos actores muy importantes para la nueva teoría de la conspiración: los fundamentalismos religiosos, y en especial, los nuevos fundamentalismos políticos anárquicos, de ultra derecha o de ultra izquierda. Es por ello, que para el contexto de nuestra realidad, pudiera pensarse que los estados latinoamericanos también se enfrentan a nuevos fundamentalismos: unos que tristemente, ya están aquí para crear sus propias reglas y fortalecer sus propios juegos: drogas, tráfico de armas y turismo ideológico.

Ahora, vayamos con un par de casos de famosos terroristas en Norteamérica: Theodore Kaczinsky, mejor conocido como el Unabomber -quien al leerlo vemos que cuenta con una formación filosófica bastante articulada- fue un niño genio y profesor quien desarrolla un documento: el Unabomber Manifesto, donde concretamente hace una revisión del tiempo político y tecnológico que le toca vivir. Es un approach neo-luddista, una exploración contemporánea del discurso anti máquinas. Allí, aboga por una vida más ecológica -en medio, de toda su locura antisistema y de su destrucción selectiva- Kaczinsky muestra un matiz romántico, en relación a lo que debería ser el mundo, claro está, a los ojos de un nostálgico del pensamiento antigregario.

DEL TERRORISMO AL RACISMO FILOSÓFICO

El siguiente terrorista que puso en evidencia la capacidad de proponer discursos alternativos, por medio de la fuerza contra el estado federal norteamericano, fue Timothy McVeigh. Militante del Michigan Militia, quien sostenía ideas racistas y violentas, unidas a propuestas que repican más, en el estilo de la guerra de secesión norteamericana, que a la de una gesta militar o política contemporáneaEl pensamiento de McVeigh aboga por la separación definitiva de la unión y repite ad nauseam los argumentos del famoso texto The Turner Diaries de William Luther Pierce, es decir la biblia del supremacismo blanco norteamericano.

El racismo, por cierto, es un elemento que está presente en casi todas las teorías de la conspiración: “yo soy superior, no sólo porque tengo dinero, sino que soy superior porque tengo “raza”, como apuntaría Víctor Farías, profesor chileno estudioso del pensamiento heideggeriano. El profesor Farías indaga en la obra del filósofo alemán y detecta una suerte de racismo espiritual. Especialmente en tres parágrafos de Ser y Tiempo -son los parágrafos número 74 al 77- Heidegger explora el concepto de Historia, y pareciera afirmar que el individuo, no solamente es importante en función de la comunidad, sino que la comunidad lo potencia en todas sus facultades, para que se convierta en el actor destacado de una comunidad de destino. Resulta pues, una especie de misión encomendada por los dioses de la predestinación, y por medio de esta comunidad de destino, los alemanes serían los encargados –ya que eran los únicos que podían- de salvar la filosofía -y no sólo a esta, sino al mundo-

Heidegger sostenía que se la causó un gran daño al pensamiento, y esto se patentizaba en lo que le ocasionaron las lenguas latinas a la comprensión y a la vitalidad filosófica. Así, para poder hacer correcta filosofía, había necesariamente que, volver al griego o al alemán, de hecho afirma, con una frase bastante dura que: “los franceses, para hacer filosofía tenían que pensar en alemán”. No hay duda, que este tipo de afirmaciones confirman una percepción prejuiciada y peligrosamente superior. En la vida real, vemos que ciertas personas expresan que una pareja interracial no solamente viven y producen pecado, sino que también su relación se vuelve algo intensamente negativo, para la evolución humana, olvidando la realidad de las constantes oleadas de disímiles tipos humanos e infinitas mezclas raciales, a lo largo de la historia, y de la cual brillan, como un buen ejemplo, los pueblos mediterráneos, los ibéricos o los asiáticos.

LA PSICOHISTORIA DE LLOYD DeMAUSE

Tenemos varias maneras de enfrentar esta literatura referida a la teoría de la conspiración, para unos es chatarra, para otros, mero entretenimiento. Al fin y al cabo, si algo aporta nuestra hipótesis de trabajo es que resulta útil valernos de disciplinas híbridas o alternas para poder figurarnos qué es lo que cree determinado actor político. Así, podemos estar al tanto de lo que se pudiera -o no- esperar de esa persona. De hecho, debemos abordar estos temas transdisciplinariamente, vía estudio de la historia, de la teoría cognitiva, de la psicología y la psiquiatría, etc. Por ejemplo, existe un hibrido teórico que se conoce como la psicohistoria, la cual ha sido propuesta por el profesor Lloyd deMause. Lloyd deMause se ha ocupado de los efectos de esta mezcla entre inconsciente político colectivo y de actividad política real. Sus tesis resultan interesantes, y bastante afines, a lo que podría llamarse la tesis de la sombra junguiana.

Expliquémonos: como lo que está afuera, es simplemente reflejo de lo que está dentro de mí, entonces yo proyecto políticamente mis propios temores y deseos. Es decir, como mis líderes políticos son reflejo de mis propias contradicciones internas, mis líderes políticos se moverán produciendo, en la vida política una réplica de mis pulsiones sexuales, de mi voluntad de dominio sobre los otros y en especial, replicaran un estilo de ejercicio de poder. Pensemos por un momento que en Venezuela siempre se critica la forma o el estilo dictatorial. También se critica a la personalidad con rasgos arbitrarios, pero resulta que, a lo mejor en el entorno familiar, nuestro padre ha sido más autoritario con sus hijos y su esposa que cualquier líder político del entorno exterior. Así, revisando las contradicciones en los roles y la forma en cómo operan y se dictan las ordenes, al interior de las relaciones familiares criollas, pudiéramos terminar haciéndonos preguntas interesantes: ¿quién fue el primer dictador… mi padre, mi madre o el líder político que me gobierna como ciudadano o que me trata como siervo de la gleba? Muchas veces las relaciones intrafamiliares, al ser observadas desapasionadamente, pueden ayudarnos a correr la cortina del llamado fascismo de la vida cotidiana.

LA PSICOLOGÍA DEL RUMOR

Así las cosas, a la teoría de la conspiración, a ésta mezcla extraña de paranoia y poder político podemos seguirle la pista desde la psicología social, desde la teoría de las élites, desde los desordenes de la personalidad, sobre todo desde la psicología del rumor. La psicología del rumor es uno de los módulos más repetidos, en el estilo en que se ha esparcido la teoría de la conspiración. Existe un texto muy interesante que se llama Six Degrees, Seis GradosdeDuncan J. Watts, un científico social que ha trabajado la memética, una disciplina que, entre otras cosas, está intentando comprender a la información como interconexiones entre compartimientos estancos, basados en la lógica de la arquitectura de computadoras. Watts ha elaborado una idea, la de “The Clustering Illusions”: (la ilusión de los clústeres). Los que trabajan en el área informática, saben que los clústeres son estas cajas clausuradas, que a su vez tienen una lógica nodal y de relaciones reticulares. Los seis grados tiene que ver con la posibilidad real –comunicacional y social- de que yo tenga cinco amigos, y que esos cinco amigos tengan cinco amigos más, pero cuando venga la próxima vuelta -a la vuelta de lo que se llama el sexto grado- ya prácticamente nos conocemos todos… o simplemente va a haber una persona que conoce a la misma gente que conozco yo. En cierta medida, esta lógica viral, esta lógica del rumor, se va a desarrollar bajo esquemas de exposición de una información, que a su vez se va a ir repitiendo bajo estos canales e interconexiones. Al común de los consumidores de información, influidos por este formato de análisis –y claro está, intoxicados por teorías conspiracionistas–, puede parecerle que todo lo que están viendo, y todo lo que está sucediendo, es cierto, tal y como se lo contaron las fuentes más cercanas de su entorno.

CONFUSIONES PERCEPTIVAS

Hablemos de la pareidolia. Existe una confusión perceptiva, en donde la mente interpreta señales exteriores como algo conocido. A esto se le conoce como pareidolia, es una especie de composición de sentido, a través de la distribución de formas, de una gestalt. Por ejemplo, cuando te dicen que mires detenidamente ciertos detalles del billete de veinte mil bolívares, y te dicen que vas a ver la cara de un diablo, entonces lo volteas y lo ves porque ya te lo dijeron. Otro ejemplo, lo encontramos cuando empezamos a ver formas en las nubes. También ocurre mucho -no sé si les ha pasado en sus casas- cuando uno deja guindada una camisa, y te paras en la noche, y cuando ves hacia allá, también le ves las piernas o la cabeza al cuerpo. Es decir, creas un cuerpo completo. Eso ocurre muchas veces, debido a una treta del cerebro que nos permite mantenernos con respuestas posibles ante organismos vivientes o como un simple mecanismo de defensa de la especie, debido a adaptaciones evolutivas. Estas confusiones naturales pueden alimentar las perspectivas paranoides y esquizoides de interpretación de la realidad política. Pongamos un ejemplo típico de las fotos en la red: si vemos el humo, producido por las explosiones en las torres gemelas del 11 de septiembre, podemos distinguir desde el rostro de diablos y rostros humanos hasta números y personajes de caricatura como Goofy o el guasón.

Agreguémosle a la pareidolia el rumor y a esto una mitología personal, pongan el nombre de un chivo expiatorio y tendremos una teoría con responsables, métodos, objetivos y medios. Como ven podremos generar un caldo de cultivo explosivo para el miedo o la persecución. Y es que, a lo largo del tiempo una de las principales herramientas de la desinformación es el rumor. Simplemente con decir: “mira vale, me dijeron que mañana no va haber papel toilette en equis sitio”, basta con que te digan eso para que salgas corriendo a comprarlo, generando incluso desabastecimiento por culpa de la desconfianza. El rumor ha probado su utilidad en la política y en el marketing contemporáneo. Por ello, la lógica viral se ha convertido en el mecanismo clave para lanzamientos de productos de todo tipo.

Publicado en el blog Utopías Negativas

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Joaquín Ortega

Joaquín Ortega es el Editor en Jefe de Hilos de América.

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