abril 3, 2025

Nebraska de Miguel Gomes

Miguel Gomes es escritor y académico, y ya verán la razón por la que de entrada digo esto que pudiera parecer una tontería. En su más reciente libro, Nebraska (Monroy Editor, 2024), nos encontramos justamente con un escritor experimentado, que ha demostrado desde finales de los ochenta a nuestros días que la academia no es un peso en su escritura, sino más bien una fuente de sutil fortalecimiento. Es decir, Miguel Gomes no es un académico que quiere ser escritor (lo que no tiene nada de malo, como diría Seinfeld): él es un verdadero escritor de probado arte que ejerce como académico, o en todo caso, que sabe distinguir bien entre ambos mundos, y si bien podemos sospechar intertextualidades en sus textos, estas trabajan con delicadeza, como suaves trampas o guiños para lectores experimentados. Por lo menos así ocurre con “Bourbon, NE”, una magistral novela breve que se encuentra en Nebraska, libro conformado, precisamente, de la novela breve que ya he nombrado, y de lo que podríamos llamar un relato, titulado “Música antigua”. Adelanto: si bien en “Bourbon, NE”, Gomes demuestra que es un escritor que no se ha dejado llevar por el peso de lo académico, pienso que en “Música Antigua”, el mismo escritor, con su mismo reposado y preciso estilo, se deja llevar por un laborioso ejercicio de erudición musical que no le hace bien al relato. Por supuesto, es cuestión de gustos. No se puede negar que “Música antigua” podría ser del especial interés y disfrute de más de un lector. No obstante, juzgo innecesaria la inclusión de este relato en Nebraska. Especulo que quizás el relato fue agregado para hacer que el libro tuviera más de cien páginas, pues la novela termina en la página ochenta. Con esta, es decir, con “Bourbon, NE” hubiera bastado para que Gomes nos entregara otro libro notable, donde la inteligencia académica es superada (digamos contralada o vencida) por la inteligencia de un narrador que, en este caso, observa con minuciosa atención el universo de la academia norteamericana, y se mete allí, como un espía sabroso, a mostrar las mezquindades de ese pequeño mundo. Allí, según se desprende de la historia, prevalece un cierto esnobismo bastante mediocre que Gomes logra representar con acierto visual, casi cinematográfico, y con un certero humor que viene trabajando en su obra con aguda perspicacia. Si bien, en las acabadas universidades venezolanas, esta historia de lucha de poderes internos por cargos profesorales, de paternalismos y de esnobismos culturales pudiera resultar ajena, no dejará el lector de identificar ese pequeño ámbito universitario como gran metáfora del mundo, puesto que la estupidez, lo sabemos, es democrática y universal.

Gomes nos entrega así una novela breve muy bien trabajada, que pareciera hacernos un guiño autobiográfico o autoficcional, con ribetes de un costumbrismo contemporáneo que apunta a un ámbito pequeño pero influyente (hablo de ideología y a su vez de política) de los Estados Unidos, donde pululan personajes dignos de la tragicomedia intelectual (aplaudo al muy particular Gabriel Charmon).

En Nebraska también encontramos los temas del desarraigo, la extranjería y de las relaciones conflictivas con la figura paterna (directa o simbólica, como ocurre en la novela con el profesor Fuentes, maestro y en cierto modo padre putativo). De la figura del padre, lo sabemos bien los venezolanos, habría mucho que decir en estos últimos años, que entre Bolívar y Chávez nos hemos arrasado de paternidad.

De “Música antigua” no diré mucho. Siento que aquí el escritor se quedó agazapado detrás del académico, y ese académico se esforzó por demostrarle al lector qué tan culto es. Lo he dicho, sin duda hay quien disfrutará ambos textos, y no lo discuto: sin duda pertenecen a un escritor fundamental en la literatura venezolana de nuestros días; sólo que a mí, el segundo, no me convenció. En cambio “Bourbon, NE”, merece mi admiración y mi aplauso.

Para cerrar: excelente oportunidad nos ofrece Monroy Editor para leer autores venezolanos de primera. No todo el tiempo o únicamente tenemos que saltar hasta España para leernos. Con esta colección de Monroy (que estuvo a cargo de nuestra querida y admirada Violeta Rojo), tenemos la oportunidad de leer escritores nuestros en nuestro propio país, pues los libros de esta editorial se distribuyen en Venezuela. La literatura venezolana no está sólo en España, como alguna corriente de opinión quiere hacernos creer.

Fedosy Santaella

Narrador y poeta. Ha sido profesor investigador en la UCAB y coordinador académico de diplomados de escritura creativa. Ha publicado con editoriales como Alfaguara y Ediciones B en Venezuela, Con Pre-Textos y Milenio en España y con Norma en México. Fue becario del programa internacional de escritura de la Universidad de Iowa. En 2016 obtuvo el premio internacional de novela breve Ciudad de Barbastro. Actualmente da asesorías literarias, dicta talleres de narrativa y poesía, y se desempeña como director de tesis en el Máster de escritura creativa de la Universidad de La Rioja, España.

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