mayo 21, 2024

Carlos Zerpa: “Me interesa más el camino que la obra culminada”.  | Entrevista a Carlos Zerpa por José Urriola.

Carlos Zerpa (Valencia, Venezuela, 1950) es un artista plástico multidisciplinario cuya obra –considerado por sí mismo como autodidacta– abarca pintura, escultura, instalación y performance.

Estudió gráfica y fotografía en la Scuola Cova de Milán, posteriormente cursó diseño con Bruno Munari en el Instituto Politécnico. Entre sus exposiciones individuales se cuentan: “Caliente, Caliente”, Museo de Arte Moderno, México DF, (1982); “Héroes y Villanos”, La Sala Mendoza, Caracas, (1989); y “Dos Cuartos Dos Instalaciones”, Museo de Arte Alvar y Carmen T. de Carrillo Gil, México DF, (1993).

La obra de Carlos Zerpa ha sido incluida en la Bienal de Medellín (1981), Sao Paulo; Sacred Artifacts & Devotion Objects, Alternative Museum, New York, (1982); Contemporary Latin American Art, The Venezuelans in Two Dimensions: Miguel von Dangel, Ernesto León, Carlos Zerpa, The Americas Society, New York, (1988); Mito y magia en América: Los ochenta , Museo de Arte Contemporáneo, Monterey, México, (1991); Latin America Drawing Today, San Diego Museum of Art, (1991); and Uncommon Ground: 23 Latin American Artists, College Art Gallery, State University of New York, New Paltz, (1992), y Latin American Artists of the Twentieth Century, The Museum of Modern Art, New York, (1993).

Actualmente vive en Ciudad de México.

Cuando vas a una exposición de arte: ¿qué te gusta encontrar y qué te fastidia o molesta?

Me gusta que el artista y la exposición me sorprendan, que sea un arte inteligente y además lleno de poesía. Detesto el arte repetitivo y monótono, sobre todo un arte con pretensiones de conceptual pero sin auténtico concepto, algo muy de moda en este momento.

Decía François de Chateaubriand que solemos pensar que tenemos una sola vida cuando en realidad son varias y además están mal pegadas. ¿Ha sido siempre Carlos Zerpa congruentemente el mismo artista o también podemos decir que son varios?

En esencia soy un solo artista que me manifiesto en varias áreas, me gusta decir que soy un artista NO convencional. Soy dibujante, pintor, hago ensamblajes, esculturas e instalaciones… también me gusta mucho escribir. Primero llega la idea y luego consigo el medio apropiado para manifestar dicha idea.

¿Qué te llena de satisfacción cuando miras tu obra? O ¿qué te llena de incertidumbre?

Más que el final me interesa mucho el tránsito que va desde la idea inicial hasta ese final, digamos “el camino” o “el proceso”. Es un acto lleno de “Mano de obra”, de “Hacer”; con mucha magia, conceptos y poesía. Una vez terminada, ya vive su vida por sí sola.

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El arte en tiempos de Inteligencia Artificial: ¿una nueva tecnología que viene a cambiarlo todo? ¿Te preocupa la proliferación de arte hecho con IA?

La Inteligencia Artificial es una herramienta de alta tecnología y hasta de robótica, la cual ya nos había sido anunciada por Isaac Asimov en sus textos y con la que luego nos golpeó en la cara la película “Terminator”. El arte producido con IA es el futuro que se hace presente, ya está aquí y en verdad es como una hojilla de doble filo. Por momentos me aterra, pero no es una fantasía, es una realidad.

¿Cómo ves el arte contemporáneo venezolano? ¿Goza de buena salud?

Hay estupendos artistas haciendo muy buena obra. Jóvenes atrevidos con planteamientos muy interesantes, junto con artistas maduros que siguen haciendo buen arte y que se renuevan con los años (me incluyo entre ellos). Claro que también hay mucha espuma de cerveza, pero siempre ha sido así.

Sí, el arte contemporáneo venezolano goza de buena salud.

Recomienda tres artistas u obras del panorama actual internacional que te parezcan realmente formidables. ¿Quiénes y por qué?

La mayoría de los artistas contemporáneos que me gustan ya han fallecido. Cuando me pongo a pensar cuáles serían esos tres que recomendaría, de inmediato me vienen los nombres de Tetsumi Kudo, Edward Kienholz, Francisco Toledo, Andy Warhol, Peter Blake, Charlotte Moorman, Lucas Samaras, Joseph Beuys, El Grupo Crónica o Mario Abreu, entre tantos otros.

Pero de los vivos que siguen haciendo buen arte, aunque son más de tres, nombraría a estos:

1-Siempre me gustó la obra de Frank Stella, su trabajo escultórico es estupendo, acaba de cumplir 87 años y sus esculturas actuales en verdad son muy atrevidas, fantásticas, llenas de vida, una verdadera voladura. Un ejemplo a seguir.

2- Me gusta mucho la pintura del artista español Miquel Barceló, siempre me gustó lo que pintaba y cada vez que veo su trabajo lo siento actual, en verdad me mueve cosas. Un gran artista y sigue activo, más allá del lienzo.

3- Sin dudas aquí entra Jonathan Borofsky, un artista que se pasea de la escultura al dibujo, al arte monumental, al arte urbano, a la pintura y a las instalaciones. Está activo a sus 81 años y nunca deja de sorprenderme. Un verdadero subversivo por la libertad total del arte.

Llevas ya unos años viviendo en México, ¿cómo ha impactado México en tu obra actual?

Amo este país y a su cultura. Vine por primera vez en 1981 a hacer un performance con una instalación: “Ceremonia con armas blancas”. He venido más de cien veces a México, a exponer, a dar clases y charlas. Me vine hace ya cinco años, pero ahora como emigrante, vivo aquí. Siempre mi obra ha estado influenciada por la cultura popular mexicana y ahora que vivo en este país, en mi día a día, pues mi trabajo se ha empapado más de esta cultura que tanto me apasiona. Me la paso visitando los mercados populares y los mercados de pulgas (los llamados “tianguis”), compro cosas, fotografío lo que veo, me lleno de ideas para desarrollar.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Cuéntanos un poco de tus proyectos que más te entusiasmen u obsesionen ahora mismo?

Estoy elaborando unas obras que son como ensamblajes escultóricos, partiendo de las alcancías populares, de los juguetes tradicionales, de las calaveras y de los cascos de motociclistas. También estoy inmerso en una serie de dibujos como “Anti Carteles” con los rostros enmascarados de los guerreros de la lucha libre de la época de oro. Pronto los voy a exponer.

Es el año 2130. Un investigador encuentra una de tus obras – digamos que la anaconda de discos de vinilo – ¿cómo te gustaría que se hablara o recordara a Carlos Zerpa en ese futuro distante?

¿Cómo se apreciará el arte en ese entonces? ¿Tendrán sentido para el 2130 las obras que he realizado? ¿Aguantarán el paso del tiempo? ¿Existirán? Para ser honesto ni siquiera pienso en eso. Ya será un asunto a dilucidar por los historiadores y los museos del futuro.

Considero que estas son las mejores obras de arte que he hecho en mi vida hasta ahora:

1- El Ala de Cuchillos “Solo espero un fuerte viento” de 1983. Un ensamblaje de 186 cuchillos afilados de acero inoxidable, cada uno de 7 pulgadas. Forma parte de la colección de la Art Gallery of Western Australia, Perth, Australia.

2- Kalabala, la calavera con ojos de vidrio, recubierta de balas de 9 mm.

3- La Anaconda, realizada con 14 mil discos de vinilos de 33rpm y de 20 metros de largo, que está en el Museu de Arte Contemporânea do Rio Grande do Sul (MACRS), en Porto Alegre, Brasil.

4- La vitrina “Mi mamá me mima y yo en Capanaparo” que se expuso en el MOMA, el Museo de Arte Moderno de New York y que está en la Galería de Arte Nacional de Caracas, Venezuela.

5- “Mola”, la escultura/ensamblaje de un minotauro, con cuernos de toro y recubierta (a manera de piel) por más de 2 mil muelas humanas.

6- El Sr. Conejo, mi alter ego. Casi un yeti de pelaje blanco y con más de 2 metros de altura… casi se me olvidaba.

Me pregunto: ¿Aguantarán ellas el paso del tiempo como obras de arte?