febrero 19, 2024

Choque boxistico con la realidad

Mi nombre es Inocente Ceguera. Para envidia de muchos, soy boxeador, Campeón Nacional  de Credulidad. Se dice fácil, pero he debido desarrollar habilidades muy especiales para llegar a ser lo que soy. Mis amigos envidiosos hacen chistes sobre mi vida señalando que no hay peor Inocente Ceguera que el que no quiere ver. Desde muy temprana  edad, entendí que el mundo  le teme a La Realidad. ¡Pero yo no! Debo enfrentarla con credulidadMi gran meta es tenerla  en el ring, derrotarla por nocaut, cuando mucho, en el tercer round. ¡Soy crédulo pero no miedoso! Por eso me hice boxeador.

El desarrollo exitoso de mi carrera  no habría sido posible sin el apoyo decidido de mi entrenador y manager Platónidas Urdaneta, un hijo de griego y  maracucha  que apostó por mi futuro. Él me enseñó que  los humanos siempre confundirán las sombras con la esencia. Se sienten más seguros  junto  a los números y los conceptos  que refuerzan sus prejuicios. No toleran a los de su especie cuando les ofrecen otro modo de ver la vida.  

Para alcanzar el título de Campeón Nacional de Credulidad, he tenido que sostener  tremendos combates contra el  asombro, la perplejidad, la verdad, el pesimismo y el escepticismo. A todos los he derrotado por nocaut, ninguno ha ido más allá del quinto asalto.  Mi último enfrentamiento fue contra  Yoel Suspicaz. No fue fácil vencerlo, pero  al final cayó  bajo el efecto demoledor  de mi recto al mentón que rompió su escudo  anti  ofertas  engañosas. Mi entrenador me hace repetir una frase  tomada de alguna parte: ¡No dudo, luego existo!

Las largas sesiones de entrenamiento guiado por Platónidas,  se inician con calistenias de fe y esperanza. Luego paso al  saco de ilusiones  en el cual practico mi poderoso gancho “único hombre”, llamado así como símbolo del amor que me une a mi esposa.  Con mucho esfuerzo  logré  adquirir  un espacio para entrenar. Allí  instalé  mi propio cuadrilátero de las certezas irrefutables. Platónidas, mucho más agudo que yo, lo llama  indistintamente el ring de los dogmas o también  cuadriláteroForrest Gump.

Además del saco de ilusiones y el  ring de las certezas, también dispongo de mi pera  de los sueños posibles y por supuesto, tengo mis barras de la confianza absoluta. Pero mi espacio de entrenamiento no estaría completo sin mi  sparring  Aquiles Vaincauto, un profesional  del ilusionismo y la credulidad boxística  con especialidad en el guanteo de ofertas matrimoniales y electorales. Es un auténtico conocedor de los grandes mitos nacionales e internacionales que alimentan la credulidad, la fe y la esperanza. Con su aporte he podido entrenarme en técnicas y fintas boxísticas depuradas tales como:

a.-El jab te amaré para siempre

b.-El Uppercut tranquilo, yo te llamo.

c.-El gancho al costado te pago mañana.

d.- El Swin mi amor, ¡No es lo que parece!

e.- El volado, nos tomamos sólo una para la sed

Fue asombroso el despliegue de técnicas aportado  por Aquiles cuando se verificó la ansiada pelea contra La Realidad.  Por sugerencia de Platónidas, Aquiles  solicitó  el apoyo del Instituto Nacional de Estadísticas pues,  como se sabe,  los humanos se sienten más seguros cuando se les suministran números que refuerzan sus prejuicios. Se trataba de una pelea de importancia mundial por lo cual yo debí poner todo de mi parte para habilitarme en técnicas como:

a.-El Jab Soberano Alimentario con desayuno gratis

b.- El Swin  el  Esequibo es nuestro

c.- El crochet de los hospitales abastecidos

d.- El cruzado derecha izquierda anticorrupción

e.- Gancho arriba y abajo del desarrollo endógeno soberano

f.-  El Uppercut de la integración ferroviaria, y muchas otras que utilicé el día de la Gran Pelea.

Platónidas me hizo saber que ya estaba listo para enfrentar  La Realidad   una semana antes de la fecha pautada.  ¡Fue un momento sublime! Yo llegue por la tarde a mi casa, después de entrenar  con Aquiles y pude ver a  mi manager en pelotas junto a mi esposa en cueros. La aparente confusión quedó esclarecida cuando mi esposa aplicó  el Swin Mi amor, ¡No es lo que parece!  Lo cual se fortaleció con la explicación de Platónidas: no permitas que las apariencias te engañen, esto es parte de tu entrenamiento.  Ahora sé que ya estás listo para enfrentar La Realidad.  Y así fue.

La negociación del gran encuentro boxístico fue realizada entre María Objetiva, representante de mi adversaria y Platónidas Urdaneta. Como mi corona estaba en juego, el manager le propuso una bolsa repartida 60- 40 a nuestro favor. La representante de La  Realidad rechazó la oferta y sólo pidió como condición, que yo liberara mi colección de pajaritos preñados enjaulados en mi casa, en caso de perder la pelea.  Nos quedaríamos con el 100% de la bolsa más todos los derechos de trasmisión a cargo de Telesur, la televisión rusa RT Sport,  la televisora china en español CGTN y CNN. La BBC y RTVE  subcontrataron con RT.

Y al fin llegó el día. La cita fue el 28 de diciembre en el Palacio de las Quimeras Deportivas. Faltan minutos para que suene la campana del primer round. En mi esquina están Aquiles, Platónidas y el Ministro de Propaganda del Régimen, por añadidura presidente del jurado, quien se me acercó para decirme:

–  Vas a triunfar…vas a derrotar a La Realidad, todos los del jurado y el réferi están con nosotros, pero recuerda esto, mi pequeño saltamontes: Un coñazo falso tirado mil veces, puede llegar a ser verdadero si te cansas. Cuando te ataque, ¡¡no mires la cara de tu adversario!!, Si te ataca, cierra tus ojos. ¡Nunca le veas la cara a La  Realidad o estarás perdido! Y se fue a ocupar su puesto en el jurado.  Por primera vez en mi carrera profesional dudé.  Yo que siempre quise enfrentarme a La Realidad y verla de frente, ahora debía cerrar los ojos para derrotarla.   

Entonamos mi himno nacional pero el de La Realidad fue rechazado por incitar al odio. Mi victoria estaba asegurada pues mi contrincante ni siquiera había entrenado: Como todas las de su género, debía estar a la moda y conocer los acontecimientos del día a día. No tenía tiempo para ilusiones deportivas. Pensando en estas cosas, sonó la campana.  

Round 1

El primer round fue de estudio. La vi acercarse con una calma pasmosa, sin ninguna prisa, como quien está muy seguro de sí. Comencé a jabear con mi izquierda y lancé las cifras sobre disminución de la pobreza. Hasta logre tocarla con mi gancho izquierdo recordatorio de que ser rico es malo. Fue mi mejor golpe del round, aunque La Realidadno se inmutó al bloquearlo con una imagen del estilo de vida de la familia presidencial. Seguí al pie de la letra  el sabio consejo:  ¡no mirarle  la cara!

Round 2

Salí con mayor decisión para propinarle mi golpe 4 de febrero, uno de mis favoritos. Deseaba allanar el camino del nocaut para evitar la ruta electoral.  Pero, por ahora los objetivos no serían logrados. Sin embargo, no me rendí sino que invertí buena parte de mis mejores energías. Lancé repetidas veces el upper del Hombre Nuevo, copiado de Teofilo Stevenson. Insistí con mi jab de cifras engañosas y en vano remataba con mi gancho de ofertas electorales con Bono de la Patria.  La Realidad bloqueaba mis ataques casi con indiferencia. Logré vencer mi curiosidad y no miré el rostro de La Realidad.

Round 3

Llegados a este round, comprendí que no derrotaría a este rival sin la ocurrencia de un milagro. Ni el té de coca donado por Evo e ingerido en lugar del agua, habría de devolverme la iniciativa. Traté de impresionar utilizando algunas fintas.Empezaba a sentirme extenuado y La Realidad aún no lanzaba su ataque. Se limitaba a bloquear mis golpes con tal sobriedad que aún no se observaba una gota de sudor aportada desde su lado. Probé con mi guardia abierta y cerrada, con el recto izquierdo y derecho de las misiones, el gancho de la soberanía anti imperialista, pero sólo conseguí agotar mis últimas reservas de energía. Aun así, contuve mis deseos de mirar el rostro de un adversario tan formidable.

Round 4 (La caída)

Mi agotamiento era tal, que estuve a punto de abandonar la pelea al iniciar este round. Decidí echar el resto y comencé a lanzar todo mi arsenal: golpes de derecha e izquierda, el jab liberador sin afán de lucro, el uppercut de la Misión Vivienda, el swin del bodegón y Venezuela se arregló, el gancho de izquierda anticorrupción y todo lo enseñado por Aquiles con apoyo del Instituto Nacional de Estadísticas. Ni con los números exitosos de la Misión Milagros lograba conmoverla.  Frente a este ataque final, la Realidad colocó casi con piedad su guante izquierdo en mi frente y procuró elevar mi cabeza con ternura para que yo viera su rostro. Me vi como marioneta, sostenido desde mi cabeza mientras yo lanzaba golpes que no llegaban a ninguna parte. En tal situación, no pude mantener mis ojos cerrados. Al abrirlos, pude ver en el rostro de mi adversaria los miles de muertos, presos y torturados, el país saqueado por los cubanos y otras mafias, los hospitales colapsados, los millones de venezolanos expatriados, nuestra soberanía entregada a otras naciones.  

Mientras estas y otras imágenes se agolpaban en mi mente, yo me desplomé. Mis piernas fallaron y la lona se convirtió en mi territorio liberado. Pero en ese mismo instante, un apagón se produjo en la escena. El milagro añorado ocurrió. La energía se fue, no sólo en mi cuerpo por agotamiento, sino que también se fue en todo el distrito, producto de los problemas del sistema de distribución o el estallido de algún transformador.

Cuando desperté, me encontraba en el camerino. La luz aún no llegaba, me vi rodeado de los asistentes y Platónidas me informó sobre lo ocurrido en la última media hora de involuntaria ausencia: Los jueces aprovecharon la confusión originada por el apagón y me dieron la victoria por unanimidad. Había derrotado a La realidad, aunque desde ese momento creí comprender lo que me decía  Platónidas sobre las sombras y la esencia. Por puro respeto y gallardía deportiva, decidí que al llegar a casa, liberaría los pajaritos preñados en cautiverio. Tal como requería mi contrincante en el contrato. Mi manager como siempre, administrará la bolsa junto a mi esposa.  

Ezio Serrano

Ezio Serrano, quien nació en Santa Cruz de Mora, en el estado Mérida de Venezuela, es profesor jubilado dedicado a la investigación en el área de historia política, institucional y de las ideas, lo cual combina con sus escritos humoristas. Puede decirse con propiedad, que Ezio Serrano es un humorista sin oficio.

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