mayo 23, 2024

El inevitable debilitamiento de Occidente ante el coronavirus

El coronavirus desencadenó severas consecuencias en la economía de potencias mundiales que han aplicado diversas medidas de confinamiento, en busca de prevenir la propagación de esta enfermedad que aún no tiene cura y que, según un alto funcionario de la Organización Mundial de la Salud, podría quedarse entre nosotros para siempre.

Erik del Búfalo, filósofo, investigador y profesor de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela, dice en entrevista para Hilos de América que “el coronavirus está encubriendo una guerra comercial; una guerra geopolítica de baja intensidad” que aún no ha mostrado todo lo que tiene. Por ello, señala que el surgimiento del COVID-19 no es el problema; el problema es un “enemigo” que, por ahora, “permanece invisible”.

Para él, en esta crisis de salud mundial que enfrenta a Estados Unidos y China, será el gigante asiático quien saque provecho por encima de la nación estadounidense y el resto de países de Occidente, los cuales se han visto afectados considerablemente por la pandemia.

“En Occidente la producción y el consumo cayeron, lo que implica pérdidas de empleos, sobre todo en los sectores populares”, destaca del Búfalo. “Estados Unidos, pero más Europa, van a quedar afectados”.

Sobre la posición de China frente al coronavirus, Miguel Ángel Martínez Meucci, profesor de Estudios Políticos de la Universidad Austral de Chile, afirma a Hilos de América que este régimen “seguramente” está tratando de aprovechar la coyuntura para mejorar su posición como jugador global.

Sin embargo, Martínez Meucci advierte que “su responsabilidad (la de China) en la crisis es algo de lo que la opinión pública global, con razón o sin ella, está cada vez más convencida, por lo cual es probable que ese ritmo de avance pueda verse afectado de modo más bien negativo en el mediano plazo”.

“Ya Gobiernos como los de Gran Bretaña, Alemania, Francia o Japón, por no hablar de los Estados Unidos, están pidiendo a Pekín que responda por su comportamiento durante la crisis”, agrega.

Falsos dilemas

Frente a las críticas que dicen que Occidente está priorizando la economía por encima de la propia vida humana, Martínez Meucci sentencia que el dilema entre economía y salud es “falso”, pues “no se puede preservar la salud si no se cuenta con medios para ello”.

“El dilema real es cómo manejar la economía de modo que sea factible alcanzar los mejores resultados posibles ante una coyuntura imprevista y excepcional como una pandemia”, argumenta Miguel Ángel Martínez Meucci. Clic para tuitear

Según él, la Administración de Donald Trump apuesta por un manejo de la crisis que, “al parecer”, evita concentrar demasiado poder en el Estado, “confiando más en las capacidades de la sociedad para responder con sus propios medios”.

Por otra parte, descarta la teoría de que Estados Unidos, el país con más afectados y víctimas por el coronavirus, no pueda recuperarse de esta tragedia mundial.

“Se trata de un país con condiciones muy favorables para afrontar esa dificultad y superar el bache. Lo que cabe preguntarse no es si se recuperará, sino cómo y a qué precio. Es muy probable que las relaciones comerciales con China se deterioren y que la opinión generalizada se incline hacia un mayor nacionalismo económico”, indica Martínez Meucci.

Añade, no obstante, que el liderazgo de los Estados Unidos podría verse afectado y no precisamente como consecuencia de una crisis económica, sino por “una posición crecientemente aislacionista frente al resto del mundo”.

“Por ahí sí pudiera existir la oportunidad de que otros poderes, tales como China, mejoren su posición a nivel global. El problema es que ni China ni ninguna nación europea parece estar reuniendo lo necesario para suplir una eventual pérdida de liderazgo por los Estados Unidos”, remata el analista político.

Libertades en riesgo

Erik Del Búfalo opina que las medidas de confinamiento que aplican diversas naciones del mundo podrían provocar, incluso después de la pandemia, “una sociedad con menos libertades y con muchos más mecanismos de vigilancia y de control”.

Algunas de estas medidas que señala el filósofo venezolano tienen que ver con la prohibición de concentraciones públicas o protestas que, en países como Venezuela, son consideradas un “alivio” para los regímenes que se enfrentan a un descontento popular que no para de crecer.

Del Búfalo argumenta que, si por el contrario las sociedades logran pasar este momento inédito sin cambios en el sistema, “el mundo seguirá como siempre: en una lucha constante por equilibrar el poder con libertades individuales”.

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Braulio Polanco y Graciela Portillo

Braulio Polanco es investigador y editor de Hilos de América. Graciela Portillo es reportera de Radio Fe y Alegría en Maracaibo.

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